Iglesia Universal: la victoria electoral en Río de Janeiro y el peligro del fundamentalismo - El Moro Diario

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Iglesia Universal: la victoria electoral en Río de Janeiro y el peligro del fundamentalismo



Luego de predicar al aire libre, sin dinero para alquilar, el 9 de julio de 1977 el pastor Edir Macedo consiguió finalmente abrir las puertas de la Iglesia Universal del Reino de Dios. En la avenida Hélder Câmara, más conocida como “la Suburbana”, aquel joven emprendedor de 32 años alquiló el predio donde había funcionado una vieja fábrica de muebles e inauguró su primer templo, que hoy cuenta con capacidad para dos mil fieles sentados y posee, en la vereda de enfrente, un amplio estacionamiento. 





En esa esquina de Abolição, un barrio humilde de la zona norte de Río de Janeiro donde tiempo después viví por más de dos años —por esas coincidencias de la vida, el primer departamento que alquilé cuando me mudé a Río para realizar estudios de posgrado estaba a apenas tres cuadras de allí—, comencé en 2008 a escribir, durante un viaje a Río, una nota para la revista Ventitrés que trataba de reconstruir la historia del holding fundado por Macedo y su sobrino Marcelo Crivella, flamante alcalde electode la Ciudad Maravillosa. Una historia que, según quien la cuente, relata el triunfo de la fe sobre el Demonio y el nacimiento de una nueva teología libertadora, o el éxito de un grupo de estafadores profesionales que han reunido millones de dólares convenciendo a los pobres de despojarse de sus pocos bienes y lavando dinero del narcotráfico y la corrupción.
La página de internet de la Universal apela a la primera interpretación. Según se explica allí, “orientado por el Espíritu Santo, Edir Macedo consiguió que sus palabras dieran inicio a la iglesia que actualmente es la mayor responsable por el crecimiento evangélico en todo el mundo”. Al menos lo último es verdad: presente en más de 200 países, la Universal no para de crecer y es mucho más que una iglesia: en Brasil, son dueños del segundo grupo de medios más importante del país (liderado por la TV Record, que compite con en audiencia con la TV Globo), un diario de distribución gratuita (la Folha Universal) con una circulación de más de 2,5 millones de ejemplares, un portal de noticias en internet (R7), una editorial, una imprenta, varias empresas, aviones, un ejército privado (los “Gladiadores del Altar”) y un partido político propio que, además de haber conquistado el último domingo la alcaldía de Río de Janeiro, cuenta con un ministerio en el gobierno de Temer, 17 diputados nacionales, un senador y representación las cámaras legislativas provinciales y municipales de casi todo el país.


Pero no fue lo único que Macedo consiguió en estos casi cuarenta años.
La mansión del “obispo” en Campos do Jordão, estado de San Pablo, da una idea de su enriquecimiento. De acuerdo con un artículo del suplemento de arquitectura de la revista Veja publicado en 2007, la construcción, de 2000 metros cuadrados, tiene cuatro pisos, 35 habitaciones, una suite privada con sauna y bañera para seis personas, ascensor panorámico, sala de cine, columnas griegas, mármol italiano y un parque que replica los Jardines de Getsemaní, sitio bíblico localizado al pie del Monte de los Olivos, en Jerusalén. Valuada en aquella época en aproximadamente 6 millones de reales, la mansión es una de las tantas propiedades del humilde pastor que, antes de 1977, no podía pagar un alquiler para abrir su iglesia y trabajaba como cajero en una pequeña casa de lotería. Su crecimiento patrimonial y el de sus socios y familiares y la masificación de la iglesia que preside han ido de la mano, durante las últimas cuatro décadas, con la construcción de un enorme poder político. Aliado por más de una década al Partido de los Trabajadores del expresidente Lula, a quien ayudó a acercarse a los pobres de las grandes ciudades a cambio de cargos en el gobierno, asientos en el Congreso, pasaportes diplomáticos y contactos con los gobiernos de otros países —principalmente del continente africano— para que su iglesia creciera fuera de Brasil, el partido fundado por Macedo, Crivella y el ya fallecido ex vicepresidente de Lula, José Alencar, apoyó en 2016 el impeachment de Dilma Rousseff y ahora continúa en el poder con Temer.

El mercado de las almas
De acuerdo con el censo nacional de 2012, el 22,2% de la población de Brasil es evangélica y ese porcentaje no para de crecer: en 2000, eran el 15,4%, y en 1991, el 9%. Las principales ciudades del país están plagadas de templos de diferentes congregaciones, pero las más poderosas son las neo-pentecostales, que reciben dinero de sus fieles en los cultos y predican una versión del Evangelio que tiene como ejes el odio contra los homosexuales, los adeptos de religiones de matriz africana y otras minorías. Tiempo atrás, incluían también como blanco de sus ataques a la Iglesia católica, a la que acusaban de “demoníaca” y de practicar la “idolatría”, pero, a medida que fueron creciendo, moderaron algunos aspectos de su discurso para que sus candidatos pudieran ganar elecciones. A diferencia de otros sectores políticos del movimiento evangélico con los que se alían si hace falta, los políticos de la Universal no quieren disputar apenas cargos legislativos (para lo cual sirve la política de nicho), sino ganar intendencias, gobiernos provinciales y, algún día, la Presidencia, objetivos que requieren la conquista de parte del electorado de centro. Para ello, han formado una poderosa corporación que mezcla religión, política y negocios.



Recorriendo la ciudad de Río de Janeiro y los municipios cercanos, asusta la cantidad de sucursales de la Iglesia Universal y otros emprendimientos similares que se presentan como franquicias de la marca Jesucristo en la tierra. En todos los barrios, pero principalmente en los suburbios, hay tantas iglesias como quioscos en Buenos Aires. Es imposible caminar más de cinco o seis cuadras sin pasar por alguno de esos salones de puertas abiertas, generalmente repletos de personas escuchando a su pastor, rezando o cantando. En los trenes que que pasan por la periferia de la ciudad, aunque está prohibido, los pastores realizan una especie de culto dentro de los vagones, y en los templos, cuando hay elecciones, llaman a sus fieles a votar por los candidatos apoyados por sus iglesias. También tienen programas de televisión en diferentes canales de televisión abierta, señales de cable y emisoras de radio. En las calles más céntricas, se destaca la presencia del ejército de fieles de Macedo, que reparte gratuitamente el periódico Folha Universal, donde pueden leerse artículos que explican, por ejemplo, que las mujeres deben obedecer a sus maridos. Son muchas las iglesias que se disputan el mercado de las almas, el diezmo y los votos en Brasil, pero las más poderosas son la Asamblea de Dios y la Iglesia Universal, con miles de templos en todo el país. En Río de Janeiro, también en la avenida Suburbana, la Universal cuenta con un edificio monumental, el “Templo Mundial de la Fe”, con capacidad para 12 mil fieles y una estructura similar a la de un gigantesco anfiteatro de más de dos manzanas, con un amplio estacionamiento privado. En San Pablo, Macedo abrió en 2014 las puertas de su nuevo proyecto faraónico, el “Templo de Salomón”, que costó 680 millones de reales, tiene una sala principal con capacidad para 10 mil personas y recibió para su inauguración a la expresidenta Dilma Rousseff, el gobernador Geraldo Alckmin y el alcalde Fernando Haddad. Y ya está construyendo réplicas en otros estados.
En cada uno de los templos de la Universal, custodiados por agentes privados de seguridad vestidos de traje, hay cultos todos los días, en diferentes horarios, con motivos diferentes que apelan a diferentes públicos. Vehículos con altoparlantes recorren los barrios más pobres invitando a las personas a asistir: “Problemas con la pareja, infidelidades, conflictos familiares, desempleo, problemas con el trabajo, depresión, enfermedades que los médicos no pueden curar: venga a la Iglesia Universal”. En los cultos se realizan espectaculares exorcismos que llegaron a ser transmitidos por los programas de televisión de Macedo, mediante los cuales los pastores luchan contra los demonios y los expulsan del cuerpo de los fieles, con escenas que recuerdan a la famosa película de William Friedkin, en la que un cura libera el cuerpo poseído de Linda Blair. Los predicadores se ofrecen para terminar con todos los males, causados por el Demonio y por la falta de fe, y prometen curar enfermedades, conseguir empleos o solucionar conflictos amorosos. La consigna “Pare de sufrir” convoca a multitudes en una sociedad desigual, en la que la injusticia social y la violencia empuja a millones de personas a la desesperación. Y cada día, a sala llena, los miles de pastores contratados por Macedo venden esperanzas que no deberán esperar a la otra vida para cumplirse: el paraíso terrenal está al alcance de la mano y puede comprarse en la Iglesia Universal, que lo vende en nombre de Jesús. Y si la inversión no da el resultado esperado, es porque otras personas —alguien de la familia, un amigo, un conocido— todavía no se convirtieron o no pagan el diezmo, y están perjudicándote.
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La platita, la platita
—Ahora vas a agarrar todo lo que tenés en el bolsillo, en la billetera, vas a hacer tus cheques y todo, y vas a venir acá para mostrarle al mundo que nuestro Dios no nos deja ser cobardes —grita el pastor, y cientos de fieles se van acercando a la mesa central, donde depositan todo lo que tengan de valor sobre una Biblia abierta.
—Lo que puedo dar, lo doy. Doy todo —dice emocionada una mujer humilde mostrando su billetera vacía. La imagen puede verse en un video, tomado por los propios pastores para sacar al aire en los programas televisivos de la Iglesia y reproducido en 1989 durante un informe de la antigua TV Manchete. La cámara se acerca, el pastor se sube a la mesa llena de dinero y se arrodilla sobre los billetes, monedas y cheques que se amontonan. Como parte de un espectáculo increíble, apoyado sobre la Biblia, recita una oración para bendecir lo recaudado. Sobre la mesa hay una montaña de dinero ofrecido por fieles que no llegan a fin de mes.
La formación de los pastores de la Universal, contratados con salario fijo en todo el país, se centra en la habilidad para conseguir que los fieles dejen su dinero en la Iglesia. En otro video casero, entregado a la TV Globo por un pastor arrepentido (Carlos Magno, quien llegó a ser sustituto del propio Macedo en la dirección general de la Iglesia en San Pablo), puede verse al dueño de la Universal adoctrinando a sus recaudadores.
—Nunca pueden tener vergüenza ni timidez. ¡Pidan! Y si hay alguien que no da, habrá un montón que van a dar. El pueblo quiere ver a su pastor con coraje. ¡Quiere verlo luchando contra el Demonio! —explica Macedo a sus obispos, reunidos luego de un partido de fútbol— “Vos vas a ayudar en la obra de Dios… Si vos no ayudás, Dios va a conseguir otra persona que lo ayude”. El que no quiera ayudar ¡que se joda!
Otro video casero muestra a Macedo sentado en el suelo junto a otros pastores repartiéndose el dinero recaudado tras la finalización de un culto. A su lado, más joven, está Marcelo Crivella, el nuevo alcalde de Río. En un culto que también puede verse en video en YouTube, Crivella, que fue ministro de Pesca de Dilma Rousseff, cuenta un diálogo con su tío Macedo en el que este le enseñó que, cuando un pastor necesita dinero, tiene que saber pescar, porque “el pescado viene con la moneda en la boca. Si ganás su alma, ganás la oferta”. Quizás eso explique por qué, cuando asumió en el ministerio, lo llenó de pastores de su iglesia, a los que nombró en diferentes cargos. Después de tantos años pescando en el bolsillo de los pobres, deben ser especialistas.
Según explica Tatiana Savrassoff Oliveira en un trabajo de posgrado en antropología social para la Universidad Federal do Paraná, la Iglesia Universal recauda dinero de sus fieles a través del diezmo y las ofertas. El diezmo es entregado semanal o mensualmente por cada fiel en un sobre especial que lleva escrita una cita bíblica, y corresponde al 10% de todo lo obtenido en ese período. Macedo afirma que todo el dinero es de Dios y que, al “devolver” aquel porcentaje a la Iglesia, los fieles se benefician con el privilegio de usar el 90% restante de sus ingresos. Las ofertas, en cambio, “son un instrumento por medio del cual las personas se acercan a Dios para buscar la solución de problemas de la vida cotidiana”. El valor de la oferta depende del milagro buscado: conseguir trabajo, curarse el cáncer o conquistar a la persona amada. En los cultos se recauda de mil maneras. También se venden los libros del obispo Macedo, CDs de Crivella —que además de político, es cantor— y diferentes objetos “bendecidos”. Cuando las sesiones se transmiten por TV, una placa detalla las tarjetas de crédito aceptadas y el pastor mira a la cámara para explicar cómo realizar la compra, como en las publicidades de “Llame ya” que aparecen en los canales de cable. También aparece el número de la cuenta bancaria para aportar el diezmo desde la tranquilidad del hogar. Los libros, películas y hasta remeras de la iglesia pueden incluso comprarse por internet, a través del sitio Arca Universal. En su disco La olla del diablo (1989), lanzado dos días antes de su muerte, el mítico músico de rock brasileño Raúl Seixas había incluido una canción, El pastor João y la iglesia invisible, que decía: “Para los pobres y desesperados / Y todas las almas sin hogar / Vendo barato mi nueva agua bendita / En tres cuotas, cualquiera puede pagar”. En cuotas o al contado, la Iglesia Universal del Reino de Dios lleva tres décadas vendiendo algo más que agua bendita, y ha demostrado ser un negocio sumamente rentable.
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Teología de la prosperidad
Una de las bases doctrinarias de la Iglesia Universal es la “Teología de la Prosperidad”. Según sus principios, los fieles deben entregar dinero a la iglesia para recibir la bendición de Dios, que los hará prósperos. Quien sacrifique su billetera para ayudar a Jesucristo recibirá la recompensa no en el cielo, sino en la tierra. Los programas de televisión conducidos por pastores relatan las historias de fieles que, luego de dar su diezmo y realizar ofertas, ganaron la lotería, triunfaron con una empresa, consiguieron un mejor trabajo, recibieron un aumento de sueldo. Fue Dios que los recompensó por su fe. Macedo justifica la práctica del diezmo y las ofertas en su propio sitio web: “Quien quiera gozar de las riquezas materiales no puede esperar que sus oraciones, ayunos y vigilias lo hagan prosperar. ¿Cómo alguien que no siembra podrá tener derecho a recoger? Sería, como mínimo, una injusticia por parte de Dios hacer prosperar a quien no tiene coraje para sembrar. Quien quiera prosperar precisa pagar el diezmo y realizar ofertas de fe para merecer que lo sembrado se multiplique y recogerlo. Son las reglas impuestas por el propio Dios”.
En la película Cidade dos homens (Ciudad de los hombres), capítulo final de la excelente serie del mismo nombre que relata la vida de dos chicos de una favela carioca, se produce un diálogo que refleja cómo funciona el sistema de recaudación de las ofertas:
—¿Dónde está la licuadora? —le pregunta Acerola a su mujer.
—La vendí —responde ella.
—¿La vendiste?
—Es que estaba precisando dinero.
—¿Para qué?
La imagen muestra entonces al pastor, rodeado de fieles:
—¡Gloria a Dios, aleluya! —gritan los fieles enardecidos.
—¡Den de corazón, para recibir mil veces más! —reclama el pastor.
—Es que yo le hice un pedido a Dios, y precisaba una oferta de treinta reales —explica finalmente Cris. El pedido era por un trabajo.
La Teología de la Prosperidad ha hecho prósperos a Macedo y sus socios y ha dado lugar a varias investigaciones y procesos judiciales por corrupción. En 1992, el dueño de la Universal estuvo 12 días preso, acusado de defraudación y malversación de fondos. Su cuenta bancaria acumulaba entonces 100 millones de dólares. Finalmente, sus abogados consiguieron que fuera absuelto. En 1995, un ex “obispo”, Carlos Magno de Miranda, declaró que narcotraficantes colombianos habrían aportado varios millones para la compra de la TV Record, que sería usada para lavar dinero del Cartel de Cali. En el año 2000, la Receita Federal (la AFIP brasileña) inició un proceso contra Edir Macedo y varios directivos de la Record por importación irregular de equipamientos de TV y radio: las facturas irregulares ascendían a 4,4 millones de reales. La denuncia fue desestimada por el juez João Carlos da Rocha Mattos, quien luego terminó preso durante la “Operación Anaconda”, que investigaba la venta de sentencias. En otro escándalo, João Batista y otros políticos y pastores de la Universal fueron descubiertos en julio de 2005 en el aeropuerto de Brasilia por la Policía Federal llevando en sus maletines 10,2 millones de reales no declarados, a bordo de un avión privado alquilado por la iglesia en 90 mil dólares mensuales. En un comunicado oficial, la Universal declaró que se trataba de “dinero donado por los fieles” que estaba destinado al pago de impuestos, alquileres y otros gastos corrientes. Dos días después de aquel incidente, el diputado y pastor George Hilton dos Santos y el concejal y pastor Carlos Henrique da Silva fueron descubiertos en el aeropuerto de Pampulha, en Belo Horizonte, con 600 mil reales.
Una investigación realizada por el semanario Isto É en 2005 denunciaba que el senador y ahora intendente electo Marcelo Crivella sería uno de los responsables de la operatoria de lavado de dinero del grupo. Crivella aparecía como accionista y director de Investholding Ltda., empresa radicada en las Islas Caimán. Según el artículo, la Procuradoría de la República venía investigando desde 1999 la relación de pastores de la Universal con esa empresa y con Cableinvest Limited, por medio de las cuales se canalizaría el dinero recaudado en los templos. El diezmo, libre de impuestos, sería usado para comprar dólares que luego se envían a través de agencias de cambio a estas sociedades off-shore, de donde luego son transferidos directamente o a través de bancos uruguayos a diferentes directivos y religiosos del grupo. Cuando se hizo pública la denuncia, ya se habían detectado transferencias de dinero por un total de 56 millones de reales a favor de obispos y pastores de la iglesia.
Más repercusión aún que los casos de corrupción tuvieron en Brasil las imágenes de un pastor de la Iglesia Universal dando patadas contra una estatua de Nuestra Señora Aparecida, una de las santas más populares del país. Los evangélicos, se sabe, no creen en santos ni vírgenes, pero el gesto grosero del pastor Sérgio Von Helder indignó a los católicos y provocó todo tipo de reacciones que tuvieron amplia repercusión en los medios. Luego de aquel episodio, Von Helder desapareció del mapa, y trascendió que habría sido enviado a predicar en otro país. Pero Crivella grabó en aquella época una canción (“Una patada a la herejía”) para uno de sus CDs, defendiendo sin nombrarlo al pastor Von Helder: “Aparecida, Guardalupe o Maria / Todo eso es idolatría de quien vive engañándose / Pero no se ofenda, hermano mío, no me persiga / Si ella es dios, ella misma me castiga”, cantaba el obispo.
Son sólo algunos ejemplos de una historia plagada de escándalos que, sin embargo, no frenaron el crecimiento del holding ni le impidieron tener cada vez más poder en la política brasileña.

La política: proyecto de poder
Las iglesias evangélicas brasileñas vienen hace muchos años infiltrándose en todos los poderes del Estado y lanzando candidatos en cada elección, que cuentan con el apoyo decisivo de sus pastores y de los medios de comunicación ligados a ellas. En el Congreso Nacional, la “bancada evangélica”, que hace inclusive cultos religiosos dentro del recinto, cuenta con más de 75 diputados (de un total de 513) y tres senadores, electos por diferentes partidos, oficialistas y opositores en diferentes períodos, pero actúan juntos, como bloque, en todo lo que les interesa: impedir la legalización del aborto, oponerse a los derechos de la población LGBT, aprobar leyes por las que sus iglesias no pagan impuestos o tienen otros privilegios, bloquear cualquier proyecto relacionado con la educación sexual y la prevención del bullying homofóbico en las escuelas, etc. Tanto el PT del expresidente Lula como el PSDB de Fernando Henrique Cardoso y el PMDB de Michel Temer, los tres partidos que dominaron la política brasileña en las últimas décadas, buscaron en cada elección el apoyo de los pastores evangélicos para sus campañas e hicieron alianzas con diferentes sectores de ese movimiento, que aprovechó ese poder de negociación para multiplicarlo elección tras elección e ir por más. En el camino, los grandes partidos, por las concesiones que precisaban hacer para conseguir el apoyo de los pastores, fueron volviéndose cada vez más conservadores y alineándose en todos los temas de costumbres con una especie de Tea Party transversal que unía a políticos de todos los colores. Y la corporación de iglesias, empresas y partidos políticos evangélicos fue ganando cada vez más cargos, beneficiándose de negocios y participando de todos los esquemas de corrupción.
El expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de la Asamblea de Dios, que organizó el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff y ahora está preso por corrupción, fue durante muchos años el principal operador político del grupo, que se alió con otros lobbiesparlamentarios, como la “bancada de la bala” (formada principalmente por policías y militares y defensora de políticas de “mano dura”, de la libertad para portar armas y de la pena de muerte) y la “bancada del buey” (ruralistas) para impulsar la agenda legislativa más conservadora y autoritaria desde el golpe de estado de 1964 y, finalmente, tomar el poder por asalto en 2016.
De las diferentes denominaciones neo-pentecostales que participan de esa red de políticos evangélicos, la Iglesia Universal del Reino de Dios es la que supo articularse políticamente de forma más orgánica y eficiente, transformándose por ello en principal interlocutora del PT con el sector. Edir Macedo era una de las pocas personas que entraba y salía del despacho de Dilma Rousseff sin precisar de audiencia, organizaba sus encuentros con otras iglesias aliadas, le presentaba las reivindicaciones del sector y viajaba por el mundo con pasaporte diplomático y carta de presentación firmada por Lula.
En 2005, la Universal fundó el Partido Municipalista Renovador (PMR), para reunir en una sola bancada a los diputados y senadores del grupo, varios de ellos pastores u obispos, que habían sido electos por diferentes partidos y alianzas. En 2002 habían conseguido elegir 22 diputados nacionales y un senador. También consiguieron la afiliación del mismísimo vicepresidente de Lula, José Alencar. Tiempo después, tras una serie de escándalos de corrupción que lo perjudicaron, el partido cambió de nombre y ahora se llama Partido Republicano Brasileño (PRB), el sello usado por Crivella para su candidatura a intendente de Río de Janeiro, en la que concurrió aliado al Partido da República (PR) del también pastor evangélico Anthony Garotinho. El libro “Proyecto de poder”, publicado por Edir Macedo en 2008, anticipaba lo que vendría. En la obra, el fundador de la Universal aseguraba que “nunca, ningún tiempo de la historia del Evangelio en Brasil fue tan oportuno como ahora para llamar a los evangélicos a participar de la política nacional”, y agregaba que “la potencialidad numérica de los evangélicos como electores puede decidir cualquier pleito, tanto para el Legislativo como para el Ejecutivo, en cualquier escalón, sea municipal, provincial o federal”. De acuerdo con su sobrino Crivella, en un discurso pronunciado durante un culto, llegará el día en el que los evangélicos conquisten la Presidencia de la República, para desde allí, “trabajar por las iglesias y evangelizar a todo el mundo”.
El PRB llegó a las elecciones municipales de 2016, en las que apostó todas sus fichas a la elección de Crivella como alcalde carioca, con 17 diputados nacionales y 4 diputados provinciales en el estado de Río de Janeiro, y consiguió conquistar tres concejalías en la capital. De estos 24 legisladores, 11 son pastores u obispos de la Iglesia Universal, otros cuatro están directamente relacionados con la iglesia de Macedo, 4 son pastores u obispos de otras iglesias evangélicas y 6 (contando a algunos de los anteriores) eran directivos o conducían algún programa en la TV Record. Las vinculaciones del partido (cuyos presidente y tesorero nacional también son obispos de la Universal) con la iglesia y las empresas de Macedo es incontestable. Sin embargo, durante su campaña, Crivella juró en cada entrevista que la religión no tendría injerencia en su gobierno. Para ganar las elecciones, el “obispo” llevó adelante un proceso de reinvención de sí mismo bastante paradójico: por un lado, para no espantar a los electores de otras religiones o ateos, escondía o minimizaba su relación con la Universal, diciéndose víctima de prejuicios por ser pastor y asegurando que “a nadie le importa cuál es la religión del intendente”, pero, al mismo tiempo, articulaba una alianza con todas las demás iglesias neo pentecostales, que le garantizó, según las encuestas, el voto de más del 90% del electorado evangélico de la ciudad. En los cultos, los pastores pedían abiertamente el voto y el apoyo de sus fieles, que salían a las calles a hacer campaña.
Autor de un libro en el que insulta a los homosexuales y acusa a los católicos, umbandistas y espiritistas de demoníacos, y de discursos en los que dice que las mujeres tienen que obedecer a los hombres y que la homosexualidad es un pecado y un “grave mal” para la humanidad, Crivella buscó durante su campaña dejar todo eso atrás, asegurando que había cambiado, que ahora era más tolerante y que iba a gobernar para todos, respetando la laicidad del Estado. Pero la misma noche de su victoria en el ballotage, en la que derrotó al candidato de la izquierda, Marcelo Freixo, por 59 a 41%, Crivella se sacó la careta y festejó al lado del pastor ultrahomofóbico Silas Malafaia, de la corrupta familia Garotinho y del exmilitar y defensor de la dictadura Jair Bolsonaro (el mismo que dedicó su voto a favor del impeachment al torturador Brilhante Ustra, una especie de Alfredo Astiz brasileño), y dijo que el resultado de la elección era un voto “contra el aborto y la ideología de género”. Al final del acto en el que festejó su elección, todos los presentes rezaron el padre nuestro.
El fundamentalismo evangélico crece y se consolida como la principal amenaza a la democracia brasileña, anticipando un futuro cada vez más sombrío de corrupción, autoritarismo y persecución contra las minorías, principalmente —pero no únicamente— la comunidad LGBT. Al otro lado de la frontera, Argentina aún está a tiempo de impedir que el fenómeno —que ya avanza en otros países— se contagie a gran escala, pero lo primero que hace falta es entender que el peligro es real y concreto.
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